Montaña rusa

Domingo, Junio 15, 2008 20:07

Argentina es el mejor país del mundo.

Argentina es el peor país del mundo.

Si. Ambas frases son contradictorias en casi cualquier parte del mundo.

No. Ambas frases son complementarias en Argentina.

Los argentinos, en general, son extremadamente ciclotímicos. Pasan del éxito al fracaso en un chasquear de dedos. O en el golpe de unas cacerolas.

Es así. La opinión de un argentino sobre su propio país cambia cada, digamos, cinco o seis años. De ser una potencia mundial imparable se pasa en un cerrar de ojos a ser un país perdido, que no tiene remedio, hundido, para tirar a la basura y sellar la tapa.

De Europa a Africa en un paso. Así viven los argentinos su propio país. Está bueno, conocen el Primer Mundo y el Tercer Mundo sin moverse de su casa.

Tuve la suerte -si se la puede llamar así- de vivir en Argentina durante la crisis del 2002. Corralito, corralón, cacerolazos, seguidilla de presidentes, piquetes en cada esquina, decenas de cartoneros en cada metro cuadrado. La televisión, siempre interesada en las necesidades de los excluídos, mostraba sin pudor a miles de personas tirándose de cabeza en la basura que se sacaba de los restoranes. Los programas periodísticos escarbaban en la vida de estas familias. ¿Cómo logran soportar el olor de la basura? ¿Les gusta vivir de esta forma? ¿Por qué traen a sus hijos?

El cuestionamiento más solidario en esa época era terrible: “no es posible que los restoranes no dejen que la gente coma de su basura. Algo hay que hacer por esta pobre gente, debemos obligar a los dueños de los restoranes para que dejen que los pobres coman tranquilos la basura en la vereda“.

La solidaridad de la clase media no se hizo esperar. “Algo hay que hacer con todos esos pobres hambrientos. Debemos separar la basura y dejar la parte comestible en bolsitas separada“.

El pequeño burgués porteño se sentía henchido de orgullo. EL había logrado derribar las barreras que separan las clases sociales. EL había hecho la revolución socialista, empequeñeciendo a rusos, polacos, chinos, cubanos, uruguayos. EL se tomaba la molestia y dejaba los restos de la cena en bolsita aparte. Y, además, la frutilla del postre, el moño del regalo: era hasta capaz de salir a la calle y entregar en mano la solidaria bolsita.

De paso, evitaba que el cartonero le rompiera las bolsas de basura y la desparramara por la vereda.

Los autos de primera línea, los ostentosos, desaparecieron de las calles. No. No se habían vendido por la crisis. Era la “solidaridad” de los burgueses, de los que habían zafado hasta del corralito gracias a los contactos en el mundo bancario. Orgullosos de la “solidaridad”, estas personas explicaban que dejaban el auto 0 km en el garage, porque les parecía “horrible sacarlo a la calle con la crisis que hay“.

Y conste que esta crisis no venía de años y años atrás. No. Cinco años antes Argentina pertenecía al selecto club de los poderosos del mundo, con ciudadanos que podían pasear por Miami y traer todo lo que estuviera al alcance de la mano. Bichos de mal agüero anunciaban que eso iba a durar poco, que en el futuro se iba pagar el derroche. Pero nadie -o casi nadie- escuchó.

Hasta que vieron a un presidente huyendo en helicóptero…

Hoy, felizmente, vuelven a correr buenos vientos en este bendito país.

Otra vez las exportaciones crecen año tras año. Otra vez récords de ingresos en el Banco Central. Unos pocos años atrás la calle Corrientes estaba casi vacía, con locales cerrados unos tras otros. Hoy, un propietario puede pedir más dinero por metro cuadrado que el que se pediría en pleno Manhattan.

Argentina volvió a la cima, al climax, al cenit.

En los noventa fue la venta de las empresas públicas y la privatización de todos los servicios estatales. Hoy, siglo XXI, otra vez el “granero del mundo”, exportando cifras récords nunca antes vistas de productos agrícolas. Argentina es un país exitoso. En este lustro.

En plena crisis, el presidente Eduardo Duhalde dijo una frase que se escucha mucho en este país: “La Argentina está condenada al éxito”.

Días atrás, Alberto Fernández, lo emuló. “Somos víctimas de nuestro propio éxito”.

Tanto, pero tanto, es el éxito, que a Argentina le termina jorobando la existencia. ¿Cortes de luz? Obvio, si somos un país exitoso que incrementó el consumo de energía. ¿Problemas en los trenes? Claro, si la gente usa el transporte público porque gana mucho más que antes. ¿Manchas de petróleo contaminante? Por supuesto, si somos una potencia en producción de petróleo. ¿No le entregamos a Uruguay y Chile el gas prometido? Más vale, lo necesitan los ciudadanos argentinos que ahora pueden derrochar el barato gas que se le compra a Bolivia.

Y, otra vez, se alzan los agoreros de siempre. Esos que avisan que todos estos problemas se deben a la falta de inversión en las últimas dos décadas. Inversiones que no se realizan hoy tampoco.

Los mismos pesimistas que advierten que la dependencia total y exclusiva de las exportaciones de soja son una espada de Damocles.

Ayer hablaba con un amigo sobre todo esto. Me dejó tranquilo. La respuesta, sabia, fue:

Mirá… te lo explico fácil, esto en tres años revienta y el país se va al carajo. Aprovechá ahora y sacale todo el jugo que puedas

No sé, pero para mi, viendo el caos, la anarquía, la violencia, la irracionalidad y el total desgobierno de estos días, esto es una profecía autocumplida.

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6 Comentarios to “Montaña rusa”

  1. Leonard says:

    Junio 15th, 2008 at 22:02

    tenes razon y estoy de acuerdo con lo que pones aca

  2. Gerardo Lima says:

    Junio 15th, 2008 at 22:39

    Es verdad. Los argentinos somos ciclotimicos como decis pero por suerte amamos a nuestro pais y eso nos viene salvando de destruir esta tierra. Muy bueno lo que escribiste pero me dejó un sabor amargo.

  3. Mica says:

    Junio 16th, 2008 at 10:52

    yo creo q argentina es un pais maravilloso y estoy orgullosa de haber nacido aca y ser argentina. tenemos problemmas como todos pero salimos adelante siempre.

  4. Confi* says:

    Junio 17th, 2008 at 0:37

    Si… es verdad…
    argentina es el país d los contrastes en todo sentido

    Capaz x eso lo hace tan autentica ante todo, esa magia especial… tan como la vida misma…

  5. Antonio Giossa says:

    Junio 17th, 2008 at 0:56

    Confi*
     
    Cierto… este país tiene magia.
     
    A mi este país me gusta, me gusta su gente, sus ciudades, todo.
     
    El problema es que esa gente vota a políticos que no les gusta este país.

  6. Confi* says:

    Junio 17th, 2008 at 1:50

    jajaja igual sea como sea…
    algo tiene ba.

    Algo… esa magia no se
    esa magia q atrapa, q m atrapo hace años

    Capaz fue xq m hicieron allá… capaz sea x eso sera q en unos años m mudo definitivo jajaja

    Eso d los políticos es discutible…
    100pre los políticos se mandan cosas q no dan, afanan y de alguna forma nos jode

    D los d aka se podría decir mucho también sin importar colores…
    Y los d allá sin mirar la mascara d la ocasion

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